David Muñoz: “Un guionista nunca tiene una obra final, sino un “mapa” de una película, una declaración de intenciones”

Posted on 20 diciembre, 2010 por

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David Muñoz

David Muñoz Pantiga, (Madrid, 1968) es guionista de cine, series y algún que otro programa de comedia. Comenzó su carrera por el dibujo y acabó escribiendo para Guillermo del Toro en su “El espinazo del diablo”. Su historia es única, pero su voz representa a todos los guionistas que esperan la llegada de su gran momento en el cine español. Incinema pregunta y David Muñoz responde claramente y sin pulir el terreno. (Para entrevista completa, pulsar aquí)

Usted empezó estudiando Bellas Artes, ¿cuándo y qué le llevó a decantarse por el mundo del guión?

Ya en Bellas Artes escribía guiones de cómic para compañeros de la facultad. Yo también ilustraba mis propios guiones, pero tras acabar la carrera poco a poco fui dejando de dibujar y centrándome más en la escritura. En un momento dado me pareció que nunca podría ser el dibujante que quería acabar siendo y preferí abandonar a seguir insistiendo.  Ahora, viendo lo que hacía entonces, me parece que fui demasiado duro conmigo mismo y que con un poco más de tiempo y de trabajo podría haber llegado a hacer algo interesante.

¿Qué genero/s prefiere a la hora de escribir un guión? ¿Por qué?

Últimamente lo que más me interesa es escribir dramas de género fantástico. Supongo que porque me permite abordar los temas de siempre de una manera diferente. Además, es un género que permite crear imágenes muy poderosas.

David Muñoz y Antonio Trashorras en el rodaje de "El espinazo del diablo"

¿Qué habilidades se requieren para ser guionista de cine?

Pues aparte de lo obvio, que es dominar el oficio de guionista, cada día tengo más claro que casi lo más importante no es el talento sino el temperamento. Si eres un guionista de cine, eso quiere decir que eres un guionista “freelance”. O sea, que trabajas en casa. Y no todo el mundo está hecho para pasarse el día delante de su ordenador escribiendo historias que en su mayor parte probablemente nunca llegarán a ninguna parte. Cuando termina una guión, un guionista lo que tiene no es una obra final, sino un “mapa” de una película, básicamente una declaración de intenciones que por si sola no vale nada. Hay que ser bastante flexible y, si no quieres acabar con una úlcera, aceptar que hasta el día del estreno el guión es solo un borrador que es modificado continuamente.

¿Qué diferencias fundamentales existen entre escribir un  guión para cine y escribir un guión para una serie?

No es lo mismo escribir una historia que debe contarse en 90 o 100 minutos (que más o menos suele ser la duración estándar de una película española) que una que debe seriarse en un número indefinido de capítulos. En cine, lo más importante es que el personaje tenga lo que los guionistas llamamos “un arco dramático”. Sin embargo, en la mayor parte de las series de televisión, de lo que se trata es de que pasen muchas cosas sin que realmente cambie nada. El protagonista siempre debe ser el mismo, ya que son su personalidad y sus conflictos los que en el fondo enganchan al espectador, y no las tramas.

¿Puede comentarnos algún proyecto en el que esté trabajando o tenga previsiones de hacerlo?

En este momento ando con varias cosas entre manos: una nueva película para Gonzalo Tapia (el director de “Lena”, la segunda película que escribí junto a Antonio Trashorras); un proyecto que acabo de arrancar esta misma semana con el director Koldo Serra, y la adaptación al cine de un cómic que publiqué el año pasado llamado “Sordo”, que si todo va bien dirigirá David Alcalde.

“Lo malo de trabajar en “El espinazo…” es que me creo unas expectativas bastante equivocadas de lo que iba a ser mi carrera a partir de entonces”

¿Podría explicar el proceso y la experiencia que fue escribir el guión para “El Espinazo del diablo”? ¿Cómo se compara a los otros proyectos cinematográficos en los que ha trabajado?

“La bomba”, el tratamiento de guión de cine que acabó convirtiéndose en “El  espinazo del diablo”, fue uno de los primeros proyectos que escribí con Antonio. Meses después, surgió la oportunidad de que lo leyera Guillermo del Toro, y no sé si medio año más tarde o algo antes, Guillermo nos llamó para decirnos que estaba interesado en comprarlo para escribir un guión a partir de él.

El proceso de desarrollo del guión fue muy largo y complicado, y muchas veces pareció que la película no iba a rodarse nunca. Recuerdo que por entonces yo, que no tenía ninguna experiencia previa como guionista de cine, me quejaba mucho de los cambios que quería hacer Guillermo en “nuestra” historia. Pero ahora, sabiendo lo que sé sobre cómo funciona esto, me doy cuenta de que fuimos unos privilegiados al conseguir que nuestro primer guión lo rodara un director de ese calibre. Además, Guillermo siempre nos trató con una amabilidad que, con lo verdes que estábamos por entonces, muchas veces no nos merecíamos. Lo malo es que trabajar en “El espinazo…” me creo unas expectativas bastante equivocadas de lo que iba a ser mi carrera a partir de entonces.

Plató de "Noche sin tregua"

Para escribir el guión de Quart se basó usted en los personajes de Arturo Pérez Reverte en su obra “La piel del tambor”, ¿es más fácil escribir un guión a partir de personajes predeterminados o hacerlo en torno a personajes y situaciones originales? ¿Qué prefiere usted?

En principio prefiero las historias originales. Las novelas y los guiones de cine son muy diferentes desde el punto de vista de la construcción dramática. El cine siempre es acción, mientras que la literatura puede ser reflexión y aún así resultar interesante.

De todos modos, el caso de “Quart” fue muy distinto, ya que se trató fue de contar nuevas historias con los personajes de la novela de Arturo Pérez Reverte “La piel del tambor”, y no de adaptar la novela en si. Cuando arranca la serie se supone que los hechos de la novela han ocurrido hace ya varios años. De hecho, creo que ese fue uno de los problemas que tuvimos. Muchos espectadores se sintieron un tanto descolocados al creer que había una historia previa al capítulo 1 que no les habíamos contado, pero en realidad, no hacía falta haber leído la novela para poder disfrutar con la serie.

“Creo que vamos a vivir unos años bastante complicados en los que va a ser más difícil que nunca conseguir rodar una película”

¿Cómo ve el panorama para cine español?

El momento actual es complicado.  Hay mucha incertidumbre. A mí lo que más me afecta como guionista es que cada día resulta más difícil que se produzcan historias de un presupuesto mediano (más o menos dos millones de euros); ahora mismo o eres un director con nombre tipo Alex de la Iglesia o Amenábar y puedes conseguir presupuestos holgados, o tienes que resignarte a escribir historias que puedan ser rodadas con alrededor de un millón de euros. Eso no impide escribir cosas interesantes, pero no todas las películas pueden ser “Buried” o “REC”.

Respecto al futuro, no tengo ni idea de lo que puede llegar a pasar. Pero entre la crisis económica, la crisis del modelo audiovisual que hemos conocido durante los últimos años debido a la explosión de Internet, etc. creo que vamos a vivir unos años bastante complicados en los que va a ser más difícil que nunca conseguir rodar una película.

¿Qué es, en su opinión, lo mejor y lo peor del cine español?

El cine español, como todos los cines, no es un solo cine en realidad, es muchos cines.

Ahora mismo creo que estamos en un buen momento. En los últimos años se han rodado cosas como “REC”, “Camino”, o “Celda 211”, que a mí me parecen peliculones, y no tienen nada que ver con la idea estereotipada que se suele tener del cine español (idea difundida interesadamente por ciertos medios de que el cine español es “guerracivilista” cuando la realidad es que casi no se estrenan películas relacionadas con la Guerra Civil). El mayor obstáculo para que se rueden cosas más interesantes no es el talento, sino la forma en la que se financian las películas.  De eso es de lo que habría que hablar más, pero me temo que eso escapa a las competencias de los que no tenemos ningún tipo de responsabilidad política o empresarial.

Por último: ¿guiÓn o guiOn?

Guión… aunque juro que estoy intentando escribir guion, pero me cuesta, me cuesta… ¡y encima el corrector del Word me lo señala en rojo cada vez que lo escribo sin acento!

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