Adrián Iborra, miembro de Citoplasmas: “Tratamos temas importantes con optimismo y humor”

Posted on 3 febrero, 2011 por

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Citoplasmas no es sólo una productora con aspiraciones a crear cortos, va más allá. Su compromiso, ingenio y humor a la hora de elaborar sus trabajos les ha permitido hacerse un hueco en la difícil industria del cine gracias a la técnica del Stop Motion. Adrián Iborra, miembro de Citoplasmas, lo explica para InCinema.

Edu e Irene, de la productora de animación Citoplasmas

 

¿Cómo nace Citoplasmas?

Citoplasmas nace cuando Irene Iborra y Eduard Puertas coinciden en un máster en producción y realización Stop Motion. Allí realizamos nuestro primer corto como equipo llamado Citoplasmas en Medio Ácido, junto con David Gautier. Después, y fruto de otros trabajos con la técnica, creamos la productora y la llamamos Citoplasmas porque todo el mundo nos conocía por ese corto. Actualmente Citoplasmas es un equipo de profesionales especializado en la producción y realización Stop Motion.

¿Por qué se decantaron por el Stop Motion?

Nos atraían las características de esta técnica. El Stop Motion es una técnica antigua en la que fotograma a fotograma, se mueven los muñecos 24 veces por segundo hasta crear la ilusión del movimiento. Nos encantan las características de esta técnica porque todo lo que aparece en pantalla es real, alguien debe diseñarlo y construirlo, creamos. Además, tiene la característica principal de la animación tradicional, la calidez de la imperfección artesanal, todo respira un estilo de animación con mucha personalidad.

¿Qué tipo de material y tecnología necesita para elaborar esta técnica?

Ambas cosas pueden ser tan simples o complejas como tu ingenio, habilidad, imaginación y presupuesto te permitan. Hace falta un aparato para registrar imágenes y aquello que vamos a animar. Sin embargo, actualmente se trabaja con cámaras de última generación conectadas a ordenadores con un software específico para capturar y asistir a la tarea del animador. Esto permite mayor precisión manipulando los personajes.  Los personajes y los decorados esconden la mayor parte del trabajo de construcción y una enorme complejidad tanto estructural como en materiales, todo para hacer posibles los movimientos que describe el guión. De hecho, es tanto el desconocimiento sobre los materiales y técnicas que se utilizan en Stop Motion que hemos dedicado un apartado especial en nuestro blog.

 

Irene Iborra trabajando en un proyecto

¿Cree que el Stop Motion limita a la hora de elaborar proyectos más grandes?

Para  nosotros no hay nada más grande que un corto de Stop Motion. El límite no es la técnica sino el presupuesto con el que se cuenta al empezar cualquier proyecto. Coraline, Wallace and Gromit, Mary and Max, Panique au Village, etc, todos son enormes proyectos hechos en Stop Motion.

¿Reciben algún tipo de subvención?

Hasta el momento todos nuestros proyectos personales han surgido de nuestros bolsillos. Con esto no quiero decir que no estemos abiertos a las ayudas, simplemente no han llegado. Nuestros proyectos personales se financian a través de los encargos que recibe la productora que destinamos casi íntegramente como inversión a lo que nos gusta, realizar cortos en Stop Motion.

¿En cuánto tiempo realizan un corto? ¿Cómo es el proceso de producción y postproducción?

Depende del corto, pero pasamos unos siete meses para unos cinco minutos de corto. El proceso se inicia con una idea consensuada por el equipo que da lugar a un guión que, junto a diversos documentos como el storyboard, permiten estudiar y preparar el proceso de construcción, junto con el de guión, uno de los procesos más largos de un corto. Cuando está listo y se han realizado tests de animación, se animan todos los fotogramas del corto y, paralelamente, se van montando para comprobar que ningún plano requiera ser repetido. Por último, se realiza el montaje final junto con los efectos especiales y el montaje de sonido. A partir de aquí puede empezar la distribución, un trabajo tan largo como vida tenga ese corto.

¿Cuál es el proyecto más ambicioso que han realizado?

Cada  vez que iniciamos un proyecto decidimos hacer alguna cosa nueva, experimentar un poco. Cada uno de nuestros trabajos va incorporando cosas que técnicamente nos suponen un reto y esto nos motiva bastante. En este sentido, nuestro último trabajo, Hasta las huevas, nos obligó a sincronizar la coreografía de todos los personajes del set, trece peces, que movían ojos, aletas, colas y expresión simultáneamente. Se rodó por grupos y el trabajo de efectos especiales y postproducción fue el más complejo al que nos habíamos enfrentado.

 

Detalle de uno de los trabajos de Citoplasmas

¿Qué papel juega la música dentro de Citoplasmas?

Mucho, cada vez más y no sólo la música. La ambientación sonora es un trabajo duro ya que el sonido puede aportar mucho a la historia.  Tenemos un músico dentro del equipo y la creación de la banda sonora siempre es paralela a la creación del resto de la pieza. La verdad es que el sonido es sin duda un 50% de la credibilidad de un corto.

Quiero ser tortilla y Cuentos celestes tienen una clara crítica muy bien compaginada con el humor y han recibido diversos premios ¿El fin es concienciar al público?

Nuestro fin es hacer cosas que gusten tanto al público como a nosotros. Pero está claro que nos gusta hablar de cosas importantes, contribuyendo con optimismo y humor, ese es nuestro granito de arena.

Choca ver una crítica social en forma de animación. ¿Cómo cree que lo percibe el público?

Precisamente por ser animación podemos hablar de determinadas cosas de una forma más llana y comprensible. Por ejemplo, Mary and Max es una historia muy triste y fantástica al mismo tiempo. Sería demasiado dura ver en imagen real pero en Stop Motion nos conmueve. Espero que lo que hacemos influya positivamente en la gente. Nuestra crítica intenta, en la medida de lo posible, usar la exageración y el humor para hacer visible aquello que nos parece problemático. Al mismo tiempo, intentamos proponer soluciones, aunque sean fantásticas, porque esa actitud positiva y responsable es la que nos hace falta.

¿Su trabajo se dirige, fundamentalmente, a un grupo social determinado y preocupado por los temas sociales?

No, en absoluto. Nuestros trabajos tienen contenido pero son divertidos y muy visuales. La intención es dirigirnos a los que de por sí, no se interesan por esas problemáticas. Hemos comprobado que a los niños, aunque no se les considera un grupo social comprometido por los temas sociales, les encantan los Cuentos celestes.

Entiende el cine de animación como una herramienta de comunicación poderosa y quieren que la gente “pueda descubrirla e integrarla en sus actividades” ¿Considera que se cumple este objetivo o el taller es más una curiosidad para el que asiste?

La gente que asiste a nuestros talleres normalmente cree en la animación y está interesada en sus posibilidades. Normalmente la implicación es muy grande y eso se demuestra en los trabajos resultantes de los talleres de micrometraje para adultos. También es cierto que asisten personas que, en un principio, ven con escepticismo trabajar con plastilina, palillos, papeles de colores, etc, materiales asociados a niños o a bellas artes, y durante los talleres descubren las posibilidades que dan.

Les han otorgado premios dentro y fuera de España, ¿se sienten reconocidos como entidad?

Cada premio que recibimos es un enorme soplo de aire fresco. Todos los festivales a los que nos han invitado nos han tratado fantásticamente y nos valoran. Hay que agradecer a los festivales y muestras su labor. Sin ellos, el corto y la animación difícilmente existirían. Es verdad que al corto de animación en España le falta apoyo, pero todas nuestras fuerzas y optimismo están puestas en sacar adelante nuestros proyectos, aparte del reconocimiento que podamos tener.

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