Juan Rodríguez: “el mundo técnico es un frente, quizá ahora mismo el más idóneo para invertir”

Posted on 3 marzo, 2011 por

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Se autodefine como “periodista de corazón y de vocación, cinéfilo desde siempre, apasionado del deporte, de la cultura, de la sociedad, de la vida”. Afirma que desde pequeño aprendió a amar el periodismo y el cine a partes iguales, una pasión que no ha perdido en todos sus años de carrera. Ha escrito de todo – desde crónicas hasta un libro que podría ser editado pronto – y gracias a su paso por la agencia OTR Press, del Grupo Europa, sus informaciones han visto la luz en muchos de los grandes periódicos españoles (El País, El Mundo, La vanguardia…). Es Juan Rodríguez Millán, quien ha hecho tiempo aparte en su agenda para contestar a nuestras curiosidades.

Juan Rodríguez Millán

Usted se describe como “periodista de corazón y de vocación, cinéfilo desde siempre, apasionado del deporte”: ¿por qué periodismo? ¿Por qué esta pasión por el cine?

Definirse a uno mismo es siempre complejo, pero esas tres cosas (periodismo, cine y deporte) creo que forman parte de mí desde siempre. A pesar de que vivimos momentos muy oscuros, siempre visto al periodismo como una disciplina hermosísima y muy necesaria a todos los niveles. Hoy, por desgracia y por culpa de factores muy numerosos, no marca la diferencia que debería en casi ningún campo del conocimiento, de la vida o de la sociedad, pero sigue siendo una profesión muy bonita de ejercer y para cuidar desde dentro y desde fuera.

En cuanto al cine, de pequeño solía trasnochar para ver los clásicos de terror de la Universal, ir al cine para disfrutar con la fantasía de Steven Spielberg o pasar las tardes con ciclos de western y cine clásico. Con los años, la costumbre de ver cine se convirtió casi en una necesidad y no hay semana en la que no vea tres o cuatro películas.

Los premios Oscar comenzaron en 1928 y hasta 1952 no obtuvimos la primera nominación. No obstante, no fue hasta 1970 que conseguimos una estatuilla – y ni siquiera fue por una producción cinematográfica. ¿Considera que tardamos mucho en entrar en este mundo o que todo llegó en su debido momento?

Creo que es una mezcla de ambas cosas. Por un lado, es obvio que en el cine, como en tantísimos otros asuntos de la vida, el franquismo hizo mucho daño. Si no había una industria del cine en España, era algo inverosímil que alcanzáramos Hollywood. Por otro, es evidente que cuando una película llama la atención por algún motivo, acaba llegando a quienes de verdad saben hacer negocio con el cine. El espectador busca una buena película, pero el productor y el distribuidor necesita que sea rentable, incluso por encima de que sea buena. En los años 60 y 70, el cine español empezaba a ser algo que mereciera ese nombre, aunque se debiera más al esfuerzo de unos pocos nombres (Juan Antonio Bardem, Luis García Berlanga, un Luis Buñuel que tuvo que buscarse la vida en el extranjero…) que al de una industria como tal, y seguramente ese fue el motivo de que fuera entonces cuando España empezó a tener presencia en los Oscars

A lo largo de toda la historia de las nominaciones del cine español, ¿qué película habría merecido llevarse un Oscar? ¿Qué actor/actriz? ¿Qué técnico?

No es fácil hablar de méritos cuando hablamos de premios artísticos, y es que el arte es siempre subjetivo. Pero de entre las películas que sí consiguieron una nominación, a mí me parece una lástima que ‘Plácido’ no se llevara la estatuilla, por mucho que fuera Ingmar Bergman quien le arrebatara el premio con ‘Como en un espejo’. Berlanga mereció mucha más suerte con otras películas suyas, como la inolvidable ‘Bienvenido, Míster Marshall’.

Con los actores también tiendo a citar nombres clásicos. Fernando Rey, Paco Rabal o Fernando Fernán-Gómez en nada desmerecen a otros muchos intérpretes que sí consiguieron la famosa estatuilla dorada.

En cuanto a apartados más técnicos, y sin desmerecer el trabajo de muchos otros profesionales que merecen elogios, hay dos que me parecen extraordinarios en su trabajo, que además han encontrado reconocimiento en el cine norteamericano, y que bien podrían ganar un Oscar. Me refiero al director de fotografía Javier Aguirresarobe y al música Alberto Iglesias.

“En España parece más noticia el vestido que Penélope Cruz ha llevado a la ceremonia de los Oscar que el hecho de que un actor español haya sido nominado por tercera vez a estos premios, algo que no tiene precedentes”

Somos el tercer país del mundo en obtener nominaciones y premios a la mejor película de habla no inglesa, por detrás de Francia e Italia. ¿Qué tiene el cine Francés/Italiano que no tenga el nuestro?

Precisamente eso de lo que venimos hablando, una industria del cine. Los recientes Goya son una buena explicación. ¿Quién ha hablado de cine en los Goya? Hemos hablado de descargas ilegales, de subvenciones, del futuro de la Academia, del enfrentamiento De la Iglesia-Sinde, del voto catalán, de la paupérrima recaudación y distribución de ‘Pa negre’… Pero no hemos hablado de cine. Desgraciadamente, en España se habla muy poco de cine. Nos quedamos en la anécdota. Parece más noticia el vestido que Penélope Cruz ha llevado a la ceremonia de los Oscar que el hecho de que un actor español haya sido nominado por tercera vez a estos premios, algo que no tiene precedentes.

Cuando se habla de los Oscar en España, siempre se oyen los triunfos de Bardem, Almodóvar, Penélope, Trueba o Garci. No obstante, en España también se han ganado varios Oscars técnicos, como los de Néstor Almendros en la categoría de fotografía, Juan de la Cierva, en la categoría científica por inventar el “Dynalens”, o, en la misma categoría, el equipo de Next Limit por la creación del “Real Flow”. ¿Por qué nadie se acuerda nunca de estos títulos?

Creo que esta pregunta es acertadísima y creo que los primeros que tendrían que hacérsela son quienes dirigen la Academia española. Contamos con espléndidos profesionales en el cine de nuestro país, profesionales además que han trabajado en otros países y que se han colado con cierta frecuencia en los Oscar. A mí me da rabia que pocas veces salga el nombre de Néstor Almendros cuando se habla de los españoles premiados, porque es tan español como los directores o actores citados en la pregunta y su premio tiene tanto mérito como el de ellos. Bien es cierto que la cara visible del cine son los actores y que se tiende a dar todo el mérito de una película a un director, pero si lo que queremos es reivindicar el cine español aquí estamos perdiendo una oportunidad de oro.

“Si algo han tenido desde siempre claro en la Academia americana es que su noche de premios es un escaparate para vender películas y estrellas al público”

En la búsqueda de mercados emergentes, ¿no podría ser el mundo técnico un buen frente en el que invertir reconocimiento y fondos?

Estoy muy de acuerdo en que el mundo técnico es un frente, no simplemente bueno, sino quizá ahora mismo el más idóneo para invertir y hacer del cine español algo más que una marca de dudoso reconocimiento entre el público de nuestro propio país. Pero el problema es que no se sabe vender. No es frecuente que una crítica a una película española destaque el nombre de un técnico. En los Oscar suena música de cine y la mitad de las piezas llevan la firma de John Williams, y todo el mundo lo sabe. En cambio, ¿quién presta atención a esos aspectos del cine en España? ¿Quién destaca un Goya técnico en noticias, reportajes o críticas?

Casi todos los premios de cine son conocidos por tener importantes inclinaciones políticas y económicas – especialmente los Oscar, como símbolo de los EEUU que son. ¿Cómo afecta esto a España, si acaso la afecta en algo?

Siempre he pensado que los Oscar son más unos premios con vocación económica que política. Hay hueco para todo en una historia que abarca ya 83 ediciones, pero si algo han tenido desde siempre claro en la Academia americana es que su noche de premios es un escaparate para vender películas y estrellas al público, primero de Estados Unidos y ahora, con la imparable globalización que cada día nos gobierna más, en todo el mundo. No creo que haya tenido especial incidencia a lo largo de la historia, pero supongo que si en algo puede afectar el toque político de los Oscar es que España, como país relevante que es, merece su cuota de protagonismo cada cierto tiempo. Y esa cuota se hace efectiva en forma de nominación.

Por tanto, creo que en general el mundo del cine norteamericano es muy consciente de que los Oscar son un escaparate comercial. Allí se va a difundir y vender productos.

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