La edad de oro del realizador “amateur”

Posted on 3 abril, 2011 por

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Miles de programas, páginas y recursos gratuitos le hacen la vida más fácil que nunca al aficionado

Hasta un elemento tan imprescindible y extendido en nuestra vida cotidiana como el teléfono móvil contiene cámaras de video de cada vez mayor calidad. Durante cada minuto de 2010 se subieron 35 horas de video (hasta llegar a los 13 millones) al portal de vídeos por excelencia, YouTube. Ahora cualquiera con ordenador y conexión a internet puede crear y compartir contenidos. Una verdadera edad dorada para los realizadores amateur.

E internet está en el centro de todo, posibilitando la sinergia entre todos los procesos de producción. Para empezar, es una fuente de información imprescindible. Y no sólo sobre temática: existen cientos de guías para realizar una película, que cubren desde la concepción de la obra a la publicación, pasando por la planificación, el rodaje, la edición y los toques finales.

Para empezar, ni siquiera hace falta mover un dedo para disponer de un programa de edicion de vídeo. Los dos sistemas operativos más usados,  Windows y Mac Os, contienen sendos editores fáciles e intuitivos (Movie Maker e iMovie, respectivamente). Y ya vienen instalados, por lo que son relativamente gratuitos, siempre y cuandos e haya pagado por el software base.

Pero para aquellos que buscan mayor calidad en sus obras, existe una amplia gama de editores, como el Vegas de Sony, el Adobe Premiere o el Final Cut de Apple, todos de pago. Y si prefieren decantarse por programas gratuitos, siguen disponiendo de variedad de oferta, como Wax, VideoSpin o CineFX. Y para más allá, incluir efectos digitales y animación de gran calidad, siguen existiendo opciones, de pago o no, como el comercial Adobe After Effects o el gratuito Blender (con el que se han creado espectaculares propuestas bajo licencias de Creative Commons como Big Buck Bunny o Elephants Dream).

"Elephants Dream" es primera película gratuita en 3D realizada con programas de código abierto /Blender

Pero de nada sirve montar un cortometraje o vídeo si no encuentra su público. Internet ofrece una gran variedad de páginas de vídeo para conectar con la audiencia. Y no todo es YouTube: hay portales creados exclusivamente para los jóvenes realizadores, como Vimeo. Esta página sólo permite publicar contenidos creados por los usuarios, y prohíbe terminantemente la publicidad. La propuesta ha funcionado, pues muchos jóvenes creadores optan por esta página para compartir contenidos de calidad. Además, para conexiones lentas y ordenadores poco potentes, ofrece un programa de subida de contenidos. Incluso distribuye un aplicación para iPhone de edición audiovisual. Pero tiene una pega: aunque no hay límite a la duración del vídeo, la cuenta básica sólo permite hospedar 500 megabytes a la semana.

Vimeo sólo permite publicar contenidos creados por los usuarios

Veoh es una página de contenidos más convencionales. Esta no impone limitaciones al tamaño y duración de los archivos subidos. De hecho, también ofrece un programa para facilitar la publicación de material. La desventaja radica en que, para ver vídeos de más de cinco minutos, los usuarios deben instalarse un programa externo, hecho que puede ahuyentar a ciertos navegantes.

Pero YouTube sigue siendo el rey. No sólo ofrece millones y millones de horas de contenido, sino que permite publicitar los vídeos del usario vinculando su cuenta a más redes sociales que ningún otro servicio, como Facebook, Twitter, Orkut o MySpace. Y sin dejar de ser contenido de alta calidad. De hecho, hace más de un año que la página tiene capacidad para albergar vídeos de alta definición a 1080p. Pero tiene un gran inconveniente: pese a que el año pasado aumentó el límite de duración de los vídeos en un 50%, los 15 minutos actuales siguen sabiendo a poco.

Reconociendo este defecto, YouTube eliminó esta barrera… para los que cumplieran con las reglas de la comunidad. Y entre las conductas reprobables está colgar contenido con copyright. Jorge Sánchez (creador de la página de vídeos de humor Me Meo Fuera) es uno de los muchos usuarios que se dan de bruces desde hace unos años con el sistema de identificación de contenidos al publicar contenidos sin ánimo de lucro. “Subí vídeos y me quitaron el audio por la música. Tienen derecho, pero muchos quedarían muy bien con la canción que yo quiero, la que tengo pensada desde el principio y me inspira”.

No hay olvidar que siguen existiendo límites a la hora de crear y compartir contenidos

Porque, pese a las muchas facilidades que internet aporta al usuario, no hay olvidar que siguen existiendo límites a la hora de crear y compartir contenidos. Y el tema de la música protegida es un gran obstáculo. Si el realizador no se conforma con AudioSwap, la solución que da YouTube, internet vuelve a acudir al rescate: la royalty-free music, música libre de regalías. Esta música no tiene copyright, aunque no hay que olvidar que muchas canciones siguen conservando ciertos derechos, con licencias Creative Commons.

Hay muchas páginas en las que se puede obtener sonidos y canciones, bien de forma gratuita o de pago. Y no sólo música, sino vídeo, fotos o todo a la vez. Aun así, Sánchez no está muy contento: “Con El día de pagué 25 dólares por una canción para hacerla de uso comercial y no me ha servido para nada. Ahora me estoy comiendo la cabeza buscando canciones libres para poder meterlas en los vídeos, pero todas son mediocres”. Y es que no hay que olvidar que, por muchos recursos de los que se disponga, el material amateur no deja de ser amateur.

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