Telón, teléfono y acción

Posted on 3 abril, 2011 por

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En 1996, la actriz Sarah Marie Jones escribió la obra teatral “Piedras en los bolsillos” (Stones in his pockets). Decepcionada y deprimida por el cine que rehusaba contratarla, el drama de Jones reflejaba sus turbulencias internas en la forma de una esquizofrénica historia donde el mismo actor interpreta 15 personajes distintos. Hoy, la autora y su obra son el símbolo de muchos actores y actrices que, abandonados por la profesión, deciden refugiarse tras el telón del teatro.

El escenario, única alternativa de muchos actores en paro

La obra no tiene nada de grandioso: se requieren dos actores – posiblemente bipolares para poder resistir el veloz cambio de chaqueta y personalidad que exige el guión – una tela negra de fondo y quince pares de zapatos que representen la miríada de personajes a interpretar. La iluminación son dos focos oblicuos y por atuendo se tienen dos chaquetas viejas y un par de boinas.

Pero no es el montaje lo que importa. Tampoco es la cantidad de espectadores que acogió en su primer estreno ni los que acoge ahora. Para miles de actores en el mundo, lo importante de la obra es aquello que representa.

“Piedras en los Bolsillos” es una representación de las dificultades del día a día para muchos y de la industria del cine para unos cuantos

La irlandesa Sarah Marie Jones fue actriz durante varios años y desempleada durante otros muchos. Reconocida quizá por su interpretación de Sarah Conlon en “En el nombre del padre”, Marie pasó muchos años sin recibir una llamada para volver a la gran pantalla. Hundida en su depresión, decidió escribir la tragicomedia “Piedras en los Bolsillos”, una representación de las dificultades del día a día para muchos y de la industria del cine para unos cuantos.

“Todos los actores nos sentimos identificados. Incluso cuando estás trabajando y no te ofrecen algo de tu gusto, estás con una sensación como la suya,” afirmó Fernando Tejero en una entrevista a El Mundo, cuando fue presentado con la situación en la que fue escrita la obra.

Esta situación no les es desconocida a los actores españoles. Según un estudio de la AISGE, un 70% de los actores españoles se encuentra en paro. Esto es, sólo uno de cada tres actores puede vivir exclusivamente de su profesión. En estas circunstancias, son pocos los que optan quedarse esperando y muchos deciden probar su suerte en el teatro.

Fernando Tejero – más conocido como el portero de “Aquí no hay quien viva” – decidió saltar al escenario por esta misma razón: porque le daba miedo ser encasillado y eventualmente quedarse en paro. Con esto, el propio Tejero produjo la versión española de la obra de Jones (que había sido versionada anteriormente, en 2005, por Carlos Panera) y se prestó a interpretar los 15 papeles del personaje protagonista. Quería que viesen al otro Tejero, que le diesen otra oportunidad.

Antonio Salazar: “En este oficio, escoger pueden cuatro”

Por otra parte, y a diferencia de Fernando Tejero, son más abundantes los actores que no pueden decidir si pasarse al teatro por temor al paro ya que, desde un principio, se encontraban en él: “En este oficio, escoger pueden cuatro. Yo a lo más que llego es a rechazar alguno por dignidad profesional o por la ínfima calidad de lo que me ofrecen. Aún así me cuesta decir no al teatro,” dice Antonio Salazar en esta entrevista.

Se tome como un descanso o como única opción, lo cierto es que el teatro representa una de las pocas salidas alternativas en esta profesión. Mientras que algunos barajan la idea de ser directores o incluso técnicos de luz y sonido, ninguna opción permite el vivir de cerca la pasión de ser actor de por vida.

Un sueño difícil, que en la realidad se traduce como pasar el día pendiente de un teléfono, sabiendo que trabajan en un mundo completamente desprotegido – se dediquen al cine, a la televisión o al teatro – y constantemente amenazado por el fin de un proyecto que podría ser el último.

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