Una voz para varias caras

Posted on 3 abril, 2011 por

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¿Sigourney Weaver y Whitney Houston pueden ser una misma persona? ¿Y Ben Stiller, Clive Owen y David Boreanaz? Lógicamente es imposible, sino fuera porque el doblaje al castellano de los guiones cinematográficos sí lo consigue. Son voces en la sombra interpretando textos. Tonos y timbres diferentes, cada cual más o menos conocido. Los cinéfilos, sin ellos, nos veríamos obligados a ser bilingües -casi políglotas- o leer los subtítulos en la pantalla, perdiendo el hilo de la película. Todos se lo debemos a los actores, actores de doblaje.

Juan Amador en el estudio de grabación

El arte de proyectar una misma voz sobre multitud de rostros no goza del reconocimiento merecido. En España, los actores de doblaje son un colectivo al que pertenecen muchas personas. La misión que desempeñan es hacernos creer que los actores aparecidos en nuestras pantallas hablan castellano. “Cuando el público olvida el doblaje es cuando logramos un trabajo bien hecho”, confiesa Licia Alonso. Ella ha doblado a Sigourney Weaver en Alien 3 y Whitney Houston en El guardaespaldas. Sin embargo, en palabras de Alonso, y sus compañeros Ángel Amorós (John Cleese), Fernando Cabrera (Matt Dallas y Jim Parsons), las empresas cinematográficas les obliga a trabajar con más prisas de las debidas. Cabrera nos comenta que “la parte empresarial ha olvidado que es un trabajo artístico en el que cada take se merece dedicación y tiempo”. A la dificultad de hacernos olvidar el doblaje, se han unido estas prisas empresariales.

Pablo del Hoyo, doblador de Ben Stiller

Los actores de doblaje no atesorarán las astronómicas cifras que reciben las caras más conocidas, pero gracias a los dobladores, las productoras si consiguen incrementar su cuota de mercado con pretenciosas cifras. Pablo del Hoyo, presidente de la Asociación de Española de Actores de Doblaje, reconoce que “El doblaje en España es muy importante económicamente para las productoras, porque gracias a él, hay más gente que tiene acceso al contenido de la película”. Sin embargo, Del Hoyo, que también ha trabajado poniendo voz a Ben Stiller, Clive Owen y David Boreanaz, no cree que se trabaje con prisas: “las prisas pueden aparecer cuando trabajamos un producto para televisión. El tema de la emisión es diferente al cine, por el tema de la dichosa piratería. Pero en cine, las productoras no suelen pedir que aceleremos la marcha”.

Sin embargo, basta con ver el número de takes grabados por jornada. Mientras que en los años setenta u ochenta se solían interpretar 60 fragmentos de sonido por día, el número ha aumentado hasta los 80 actuales. Aún así, todos coinciden al afirmar que la grabación también depende del producto. “No es lo mismo una película que va a salir en DVD directamente, que una superproducción a lanzar en el cine”, nos cuenta Juan Pulido Amador (Javier Bardem en El amor en los tiempos del cólera). Otro factor del cual varía es si la grabación se realiza en banda (en solitario) o acompañado del otro protagonista. Del Hoyo menciona que “en banda grabamos unos 100 y acompañados de otro actor 80”. Los takes han suscitado debate en los últimos tiempos en este mundo. Muchos han mostrado posturas contrarias a la grabación excesiva, en pro de ensayar y dedicar mayor tiempo al estudio de la interpretación del actor original para pegarse (conseguir un ajuste labial lo más próximo posible) al personaje. “Nuestro oficio consta de aprender a mirar a los ojos al actor y transmitir con la voz lo que ellos nos transmiten con la mirada”, dice Cabrera, y ello requiere “tiempo, habilidad y práctica”, en palabras de Alonso.

No es un invento franquista

En su mayoría reconocen que les ha supuesto un grave problema. La acusación histórica ha conllevado la detestación de este arte por parte de algunos. Pero afirmar que el doblaje es un invento franquista es caer en una descomunal falacia. Si bien el franquismo utilizó el doblaje como un arma censuradora, ya se traducían películas a nuestro idioma desde el año 1929. “Quienes esgrimen la teoría franquista están mal informados. Las películas se doblaban desde 1929, lo que pasa que el proceso se realizaba en París”, nos aclara Licia Alonso. En España, los primeros estudios de doblaje se establecieron en Madrid y Barcelona en el año 1932, bajo la dirección del enigmático director Luis Buñuel. “El doblaje existió antes del franquismo, durante el franquismo y después del franquismo”, comenta Del Hoyo, quien nos explica que “se dobla en todo el mundo, hasta en los Estados Unidos, pero en España hay quien le interesa denostar el doblaje”. La manipulación que se realizó con Rick (Humphrey Bogart) en Casablanca continúa siendo el puñal en la espalda de estos profesionales.

Ésta se suma a otras razones aducidas por muchos (los críticos de cine los más proclives a ello), para exigir la distribución de versiones originales de los filmes. Los cines no hacen oídos sordos y ofertan aquellas películas de las que puedan beneficiarse. Pero no es la regla, y como hemos mencionado, solo proponen los títulos más taquilleros. Las versiones originales bajan la rentabilidad de las empresas cinematográficas al provocar que las películas solo sean accesibles para unos pocos y no para todo el público. “Es muy respetable que se prefiera la versión original, pero dudo que muchos entiendan las palabras de los protagonistas en películas rusas, coreanas…”, nos argumenta Del Hoyo entre risas. Por su parte, Alonso nos cuenta que “el doblaje es una opción, no una obligación. Quien quiera ver la versión original de una película lo puede hacer. Sí es cierto que en el caso de escucharme a mí, no oyen a Weaver, pero si no son bilingües, también es cierto que a mí me entenderán más”.

Títulos de crédito

“Las productoras sí incluyen nuestros nombres en los títulos de crédito, pero al final del todo, cuando ya nadie los ve”, argumenta Pablo del Hoyo. Alonso dice que “se encienden las luces en las salas y aunque quieras, no se pueden leer. Habría que reivindicar nuestra presencia en los créditos”, algo que para Amorós está provocado por “la falta de unión en el colectivo, ya que no imponemos nuestro criterio a otros elementos de la cadena productiva”. Quizá por ello, la labor de estos profesionales no obtiene la fama merecida.

Licia Alonso

Pero, a pesar de ser unos completos desconocidos para muchos, las anécdotas en sus vidas provocan alegrías como reconocimiento a su trabajo. Por el contrario, en opinión de Cabrera, solo las voces más características obtienen la gratitud del público. “No creo que sea Kyle XY en España y que nadie nos asemejara. Mi voz no la reconoce nadie”, confiesa Cabrera. Por su parte, Licia Alonso nos cuenta que “gracias a Whitney Houston se me abrieron muchas puertas”. El papel de Rachel en El guardaespaldas, a su vez, le dejo una anécdota que recordará siempre: “fui a una farmacia al lado de un estudio de doblaje a por algo que me permitiera seguir grabando. Entonces, la farmacéutica sacó el video y me dijo” tu eres la que dobla a la Whitney, tengo aquí la película porque se la voy a dejar a una amiga. Verás cuando le diga que he estado con su voz”. Con el catarrazo que tenía, no sé como pudo reconocerme”.

Entrevista completa a Licia Alonso, aquí.

Entrevista completa a Juan Pulido Amador, aquí.

Entrevista completa a Fernando Cabrera, aquí.

Entrevista completa a Ángel Amorós, aquí.

Entrevista completa a Pablo del Hoyo, aquí.

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