Política y cine: ¿éxito asegurado?

Posted on 9 junio, 2011 por

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El cine refleja muchos de los principales sucesos políticos de la historia y convierte a los directores no sólo en artistas del celuloide, también en verdaderos historiadores. Películas como Apocalypse Now donde se retrata la guerra de Vietnam o El Lobo centrada en el agente español de los servicios secretos que se infiltró en ETA constituyen largometrajes de gran carga política.

Imagen de la película Apocalypse Now

Las películas tienen una finalidad obvia, entretener al público. Pero también hay un sector que busca algo más, espera disfrutar de un largometraje con mensaje, de esos que te hacen reflexionar. El género político trata, por lo general, temas controvertidos de gran carga histórica por ello, gente muy concreta son los que acuden a verlas. El propio Antonio Sempere, crítico de cine, asegura que los proyectos sobre política “suelen aburrir al público”. Es más, el propio experto comenta que, como espectador, le ha costado entrar en este tipo de cine. Por otro lado, Carlos Marín, cineasta, considera que la política “siempre es un tema interesante dentro y fuera del cine porque genera debate y hace que el público tenga diversidad de opinión”. Eso sí, el director explica que se trata de un asunto que hay que tratar con cuidado “para no caer en frivolidades y, sobre todo, mantenerse objetivo para no resultar muy panfletista”.

Raimundo Viejo, profesor de Ciencias Políticas

La objetividad es otra cuestión complicada en este tipo de género. Por eso, es imprescindible una buena documentación para saber cómo tratar el tema. Marín considera que la prensa y la televisión dan una orientación de cómo están las cosas en la actualidad. Pero además, “puedes profundizar en prensa especializada o escuchar algunos debates de radio. Con eso puedes decantarte por algo que creas que realmente le puede interesar al público”. Por su parte, el profesor de Ciencias Políticas, Raimundo Viejo, considera que existen cineastas que se permiten “licencias personales fuera de lugar” o lo que él considera peor aún y más frecuente “bodrios propagandísticos elaborados por las grandes productoras de Hollywood que sólo persiguen falsificar la historia y construir relatos que legitimen las aberraciones de la ideología neocon”.

Raimundo Viejo, profesor de Ciencias Políticas: “Existen bodrios propagandísticos de grandes productoras de Hollywood para falsificar la historia”

La actitud de los políticos con respecto a la documentación deja bastante que desear. Los protagonistas con cargos públicos que han formado parte del suceso histórico que se pretende relatar podrían constituir una buena fuente documental. Sin embargo, el cineasta Marín cree que si son buenos políticos “no ayudarán a menos que no puedan sacar nada a cambio”. Incluso confirma que hay algunos cineastas que “prefieren salir en la foto con algunos políticos haciendo pública su ideología y buscando apoyo”. Eso sí, el director de cine también tiene una visión muy concreta sobre cómo un cargo político podría tomarse que le interpretaran en un film de tal índole: “Imagino a Nixon indignado con su reconstrucción a manos de Oliver Stone o a un miembro de ETA con ganas de no dejar las armas tras ver El lobo”.

Carlos Marín, cineasta: “Imagino a Nixon indignado con su reconstrucción a manos de Oliver Stone”

Carlos Marín, cineasta

Lo cierto es que, a lo largo de la historia, algunos de los políticos que han sido recreados en una película han visto mermada su reputación como consecuencia de sus actos e incluso ahora, sirven de ejemplo en nuestro propio país. El ex presidente de EE.UU Richard Nixon es la prueba reflejada en proyectos como Todos los hombres del presidente o El desafío: Frost contra Nixon. A pesar de ello, José Miguel López, miembro del PP de Novelda, no quiere pensar que se pretenda dar siempre perfil negativo de los políticos “prefiero pensar que se intenta ser lo más fiel posible a la realidad, pero teniendo en cuenta que todo el mundo ve la realidad desde su propia perspectiva”. Aún así, el joven defiende este tipo de cine  que refleja actitudes como las de Nixon: “creo que es bueno que cualquier acción negativa de un dirigente político sea denunciada siempre”. Estos ejemplos de casos reales de corrupción política llevados al cine constituyen una manera de mostrar al espectador lo que ocurrió. Pero ¿realmente ofrecen una visión completa del suceso? Raimundo Viejo, experto en Ciencias Políticas, señala que una película “es más buena la que sugiere que la que ofrece una explicación hermética”. Pero el profesor va más allá y confirma que una buena escena de pocos minutos “puede aclarar infinitamente más que todo un año de clases”.

José Miguel López, militante del PP de Novelda

También hay que tener en cuenta que no sólo en EE.UU las corrupciones políticas constituyen un buen guión cinematográfico. España cuenta con cientos de casos de cargos públicos supuestamente corruptos que están a la orden del día. Tanto es así que, Sempere, experto en cine, apoya esta idea y se atreve a nombrar posibles cineastas interesados: “En nuestro país hay mucho material aunque de momento nos tendremos que conformar con que algunas miniseries de televisión como Operación Malaya, cuenten los hechos acaecidos. Al cine le costará más pero cineastas como Julio Medem, Imanol Uribe, Montxo Armendáriz se atreverían con el tema”. Por otra parte, el cineasta Carlos Marín, explica que lo mejor sería hacer un documental o incluso un falso documental en clave de crítica social “para reflexionar sobre los tiempos que corren y en qué punto se encuentra la política ahora mismo.”

Por tanto, los cineastas, continuarán siendo transmisores de historias sea del tipo que sean. Lo que no se debe olvidar es el papel social del cine como método de denuncia de la mano de aquellos directores que apuestan y se atreven con un género tan complicado como es el político.

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