El cine, foto de campaña

Posted on 10 junio, 2011 por

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Los llamaron los actores “de la ceja”, los “amigos de Zapatero”. Mucho se dijo de todos ellos cuando en 2008 apoyaron la candidatura del actual presidente mediante una icónica campaña de gestos y símbolos – ‘la ceja’ entre ellos – y todavía hoy se recuerda con admiración, desdén y humor a partes iguales. Es el posicionamiento político de los artistas españoles, una práctica común y humana que no siempre tiene el visto bueno de la audiencia.

Plataforma de Apoyo a Zapatero (PAZ)

Que todo el mundo tiene una visión y opinión política no es nada nuevo. Que quien tiene una posición notable o un cierto renombre puede usar esta visión para cumplir con unos objetivos, tampoco. Este es el caso de los actores y artistas españoles, un colectivo que se ha hecho notar en repetidas ocasiones por declararse públicamente a favor de una determinada opción política y ofrecer su imagen a la elaboración de la campaña.

Aunque quizá se recuerde como el ejemplo más notorio, lo cierto es que las elecciones de 2004 y 2008 no fueron, ni mucho menos, la primera vez que el cine español se ponía a favor de un bando político.

Esta realidad viene dándose desde los inicios del cine sonoro en España, allá por 1931. En aquel momento, las producciones extranjeras empezaban a entrar en la península y la producción nacional era incapaz de mantener el ritmo. Pese a todo, la industria privada logró salir adelante y crear organismos y productoras que sentarían unas sólidas bases para la creación de cine en España.

En este contexto comenzaron a surgir películas con tonos claramente satíricos, románticos, dramáticos y, por supuesto, políticos. “Fermín Galán”, de Fernando Roldán, fue la primera película política del cine español que hizo apología del anarquismo mediante su apoyo indiscutible a la República.

“Fermín Galán”, de Fernando Roldán, fue la primera película política del cine español que hizo apología del anarquismo

La dinámica iniciada por Roldán seguiría a lo largo de los años hasta pasar la Guerra civil y entrar en la dictadura. En pleno régimen franquista, la producción cinematográfica se volvió extremadamente propagandística y quien ofrecía su apoyo político lo hacía por una cuestión de supervivencia laboral.

“Durante la Dictadura franquista, la mayoría de profesionales del cine era gente afecta al régimen, si querían trabajar, y si hacían pública su opinión política, siempre era a favor del sistema,” afirma José María Caparrós, catedrático de Historia Contemporánea y Cine de la Universitat de Barcelona.

Si bien es cierto que durante estos años se impuso la censura, el doblaje obligatorio y la filtración de películas por el ojal del régimen, también lo es que fue entonces cuando se impusieron las criticadas subvenciones al cine español, un “mal endémico” según Caparrós que propició los “amiguismos” en la época dictatorial y no se ha corregido en la España democrática.

A causa de estas subvenciones, el público español siempre ha considerado que cuando un actor, director o técnico del cine se posicionaba a favor de un partido en España era porque “algo quería” y no porque lo sentía.

Juan Rodríguez: “parece que en España sólo hay movimiento si se puede ganar algo”

“Con o sin razón, aquellas afirmaciones formaban parte de ese deporte nacional tan extendido que es la difamación,” afirma Juan Rodríguez, periodista y apasionado del cine, que añade “De todos modos, parece que en España sólo hay movimiento si se puede ganar algo.”

Ese “algo”, entendido por muchos como una ley antipiratería o la continuidad de las subvenciones – independientemente de quién las proporcione – es visto por Antonio Salazar, actor y defensor del cine español, como una inexistente y “soberana estupidez”.

Opiniones dispares entre público y profesionales en un país donde la política y las diferencias entre la derecha y la izquierda son todavía un tema candente. No es tanto así en otros países, como EEUU o Reino Unido, donde el apoyo de un actor a un determinado bando no es causa de prejuicios ni discriminación, sino tan sólo suscita curiosidad y atracción hacia una determinada campaña.

“La realidad española es tan distinta de la norteamericana, que en rigor no cabe comparación. Ellos son demócratas de toda la vida; nosotros, de anteayer,” comenta José María Caparrós.

Y es que en España no se juega con la política. Si un artista se planta al lado de un partido y su candidato, ha de permanecer fiel al mismo y aguantar las críticas del bando opuesto, sea el que sea.

Bajo este afán de apoyar una candidatura política se creó en 2008 la Plataforma de Apoyo a Zapatero (PAZ), un organismo de más de 2000 personalidades con decenas de artistas, actores y directores españoles entre ellos. La plataforma hizo de las cejas de Zapatero un icono, casi un logotipo, que los componentes del grupo usaron a modo de signo y saludo, convirtiéndose así en lo que hoy se recuerda como “los artistas de la ceja”.

Antonio Salazar: “antes que actores somos ciudadanos, y tenemos el mismo derecho que los demás a manifestar nuestras opiniones”

¿Cambió en algo el resultado de las elecciones? ¿Podría cambiarlas en las futuras? Ni José María Caparrós ni Juan Rodríguez lo creen: “En España el apoyo de un grupo de artistas no marca una diferencia esencial en el voto. Es una foto más de la campaña, pero no veo influencia como tal, ni en el partido político a apoyar ni tampoco en la consideración del profesional,” afirma Rodríguez.

¿Para qué apoya entonces un artista a un bando político? “Porque antes que actores somos ciudadanos, y tenemos el mismo derecho que los demás a manifestar nuestras opiniones,” contesta Antonio Salazar, quien, por otra parte, afirma no identificarse con ningún partido político.

“Todos tenemos derecho a expresar nuestras ideas, seamos barrenderos, economistas, periodistas o artistas. No hay diferencia,” afirma Juan Rodríguez, aunque matiza “lo que no me gusta es que alguien se aproveche de su fama para conseguir algo que de otra forma no podría lograr.”

Sea opinión o aprovechamiento, lo cierto es que la postura política de un artista es vista por la audiencia, y en ocasiones algún actor, como algo innecesario e inoportuno – especialmente cuando las cosas van mal y se ha de evacuar el barco por la puerta de atrás.

En 2010 Toni Cantó, actor de series como “El síndrome de Ulises” o la reciente “Vida Loca”, y votante declarado de UPyD, se desmarcó de sus compañeros de carrera cuando declaró que muchos de ellos habían sido “muy cobardes” al quedarse callados cuando al Gobierno “se le vio el plumero”.

Toni Cantó declaró que muchos compañeros habían sido “muy cobardes” al quedarse callados cuando al Gobierno “se le vio el plumero”

No fue el único. El otrora “artista de la ceja” Willy Toledo también arremetió contra su propio bando cuando afirmó que el grupo mediático Prisa era peligroso “al igual que el PSOE” porque habían engañado a una gran masa de población.

Porque si opinar es humano, cambiar de opinión debe serlo también. Willy Toledo no era ni el primero, ni el último ni el más característico en afirmar que ya no se sentía afín al partido socialista.

En diciembre de 2009, Pilar Bardem afirmó en un acto público que “mataría” a quien dijese que ella era de “los de la ceja”. Durante las elecciones catalanas de 2010, Almodovar, Sabina y Banderas, entre otros de los que en 2008 prestaron sus dedos al gesto de la ceja, también manifestaron que de vivir en Cataluña votarían por Joan Herrera, candidato de Iniciativa-Esquerra Unida.

Con todo, si esto significa que el apoyo y las ideas dependen de la coyuntura del momento, ¿qué podría ocurrir al año que viene, cuando las opciones y candidaturas políticas se jueguen el país con la baza de la crisis y el paro, y no a la promoción de la cultura y el cine?

Antonio Salazar lo deja a cargo de los analistas, mientras que José María Caparrós presagia que es posible que se rebajen las subvenciones si la derecha llega al poder.

Una predicción difícil que, por otra parte, Juan Rodríguez asume desde la aplastante perspectiva de un miembro de la audiencia: “Estos grupos sólo suelen significarse cuando ven necesario un cambio o cuando la victoria parece clara. Por eso no creo que en las próximas veamos algo parecido porque el escenario que se prevé es la derrota del PSOE y cuesta hacerse fotos en el lado de los perdedores.”

 

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