La ley que salió de Facebook

Posted on 10 junio, 2011 por

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Xavier Borrás, periodista e inspirador en Facebook de un grupo pro doblaje al catalán / Imagen cedida por X. Borrás

Una noche cualquiera vas al cine en Cataluña, pretendes ver una película en catalán y no puedes. Esta es la situación que se encuentra multitud de catalanes en sus salas de cine. Como ellos, Xavier Borrás, periodista y el inspirador en Facebook de un grupo a favor del doblaje de las películas al catalán en las salas de cine, que cuenta ya con más de 40.000 seguidores. Ante esto, el Govern de Catalunya no quedó de brazos cruzados, y decidió promulgar una ley que muchos exigían tiempo antes. La ley en vigor desde julio de 2010 por el Parlament de Catalunya estableció que los espectadores de las salas pudieran disfrutar de las películas más comerciales en la versión doblada al catalán. Sin embargo, el doblaje al catalán no es nada novedoso y tiene mucha historia, aunque ahora encuentra en la televisión su máximo exponente.

Xavier Borrás decidió crear, de manera lúdica, un grupo en Facebook para exigir poder visualizar cine en catalán en su tierra y así disfrutar plenamente de sus derechos. “La experiencia fue grata, pues tuvo mucho efecto mediático”, relata el periodista.  Como él, 30.000 catalanes se sumaron a la causa en pocos días. Fue ahí cuando vio el potencial de su propuesta, y el problema que existía en la sociedad catalana. “La gente que no vea complacido el deseo de ver una película en catalán debería reclamar sus derechos”, explica Borrás, “la sociedad, desgraciadamente, no se mueve para conseguir sus objetivos. Es más fácil darle a un botón. Además, gracias a ello, el grupo sigue funcionando y nos apoyan desde diversas organizaciones”.  Borrás se puso en contacto con varios políticos, pero cuenta que “los de Esquerra fueron quienes me prestaron más atención, pero aun así…”. Sin embargo, después de diversas manifestaciones y reclamaciones de espectadores, el Govern decidió dar carpetazo a un asunto que coleteaba desde hacía tiempo, y más viendo que la Ley 55/2007 del Cine no favorecía el sentimiento catalán.

En enero de 2010 se aprobó el proyecto de ley, para entrar en vigor en julio del mismo año. El principal artículo de la ley obliga a las majors, distribuidoras y salas de cine a ofertar dobladas el 50% de las películas estrenadas por semana, y siempre las más comerciales, bajo posibilidad de ser multadas con una cantidad que podía ascender a los 75.000 eurosJoan Manuel Tresserras, conseller de Cultura y Medios de Comunicación fue el principal precursor y exponente de la ley, de la cual hubo diversas opiniones en todo el parlamento y la industria del cine en Cataluña. “Los partidos de raíz estatal, así como Ciutadans se mostraron en contra desde el principio. Sus argumentos eran, paradójicamente, apelar a la libertad individual, pero sin tener en cuenta que los catalanohablantes también deben poder escoger el idioma en el que quieran ver u oír un film”, afirma el periodista. Sin embargo, desde Ciutadans nos han remitido a un manifiesto de posicionamiento político en el que nos comentan su contrariedad de esta iniciativa. Según Ciutadans, “esta ley ha sido aprobada sin que exista un acuerdo en el sector y sin que exista demanda pública”, y además critican que esta medida puede perjudicar al cine “destruyendo puestos de trabajo o bajando la cuota de mercado”.  Sin embargo Borrás cree que “todo puede ser rentable si se ponen los recursos para ello”.

Antonio Robles: “En vez de hacerlo con el cine, que lo apliquen a la educación”

Esta ley es un gran avance, aunque el problema es que se aplique. Además, habría que dotarle de recursos que la hagan realmente eficaz. Si esto se hubiera aplicado años antes, quizás ahora se tendría una tecnología más potente, y no se gastaría el dinero en sandeces”, explica Borrás. Sin embargo, son varios los flecos sueltos de esta ley. El primero de ello es, según Ciutadans, “que se desprestigia al idioma y a todo lo catalán, puesto que se trata de una imposición”. El segundo de ellos es el conflicto que puede surgir en el caso de que algún afectado por la ley apele a nivel nacional. El tercero y último es ver si realmente es efectiva la medida con el tiempo, ya que como reconoce Borrás, “ahora sigue ocurriendo prácticamente lo mismo. Vas al cine, y apenas encuentras películas en catalán o las encuentras a horarios inadecuados”. Por todo ello, Antonio Robles, ex diputado por Ciutadans, confiesa que “en vez de hacerlo con el cine, podían aplicar esta ley a la educación. El gobierno solo debería intervenir en el cine facilitando su creación y posterior distribución”.

Borrás: “Desde la Administración se puede, y se debe, corregir el mercado”

Que el gobierno central, y el Ministerio de Cultura en concreto, deberían hacerse cargo del problema lo piensa la mayoría de gente. La Ley establece unas posibilidades que las principales entidades cinematográficas no respetan, y que por obtener mayores beneficios privan a determinados ciudadanos de un beneficio cultural mucho más importante. Algunos directores intentan cambiar la situación creando sus producciones directamente en la lengua catalana, como Ventura Pons o Agustí Villaronga, cosechando gran éxito con sus películas. Pero existe un problema; la película Pa negre apenas tuvo difusión en las salas españolas, ya que había que doblarla al castellano.

Imagen de una sala de cine en Barcelona

Sin embargo, Borrás cree que “una posibilidad es que las productoras catalanas graben todas sus películas en catalán, y esta es la labor que se está desarrollando”, algo con lo que están de acuerdo desde Ciutadans. No se trata de un boicot, pero si las empresas se niegan a doblar al catalán, se trata de una manera eficaz para que se les escuche. Además, como nos recuerda el periodista, las principales distribuidoras son también propietarias de las principales salas de cine. Borrás señala directamente a las salas Balañá, una de las que más reclamaciones ha recogido.

La Ley 55/2007 ofrece oportunidades que no siempre son retribuidas y deja vacios muchos aspectos. Uno de ellos es que la Generalitat es la encargada de aportar el dinero para el doblaje de los films y, como se comenta en un estudio desarrollado por Plataforma per la Llengua, no depende de ellos los títulos a doblar. Marti Gasull, portavoz de Plataforma per la Llengua, explica que en este estudio se limitan a describir el problema y luchar por un cine más catalán, sin embargo opina que “las majors no van a perder dinero con el doblaje. No doblan por un miedo a la innovación y por una poca consideración a los espectadores catalanes”. Además, a pesar de ofrecer ayudas a las distribuidoras que doblen sus películas a los distintos lenguas cooficiales, las salas de cine no adquieren estas copias después, por lo que Borrás sospecha que “la mayoría de distribuidoras esconden motivos políticos”. “Un mayor patrocinio de los filmes catalanes y una mayor interacción de la Administración podría, y debería valer, para corregir el mercado”, esa es la solución más efectiva según una de las personas más batalladoras, lejos de políticos, por el doblaje al catalán.

A pesar todos los problemas existentes, tanto Borrás como Gasull coinciden en señalar que esta ley ha supuesto un gran avance y como añade el portavoz de Plataforma, “veremos si con ella se podrá despenalizar la situación del cine en catalán y que poco a poco, aparte de poder ver y escuchar el cine en castellano, se pueda hacer en catalán”.

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