Volviendo a Mogambo

Posted on 10 junio, 2011 por

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Censura, según el DRAE, es “la intervención que practica el censor en el contenido o en la forma de una obra atendiendo a razones ideológicas, morales o políticas.” Es la eliminación de un material que puede o podría resultar inconveniente para un gobierno u organismo en particular y se realiza desde que el hombre tiene la capacidad de opinar. En España fue práctica de rigor durante los años del régimen franquista, pero ¿ha cambiado la sociedad lo suficiente como para emitir hoy incluso aquello que no quiere ver?

Censurando a Mogambo

En 1953 llegó a España la película estadounidense “Mogambo”, dirigida por John Ford y protagonizada por Clark Gable, Ava Gardner, Grace Kelly y Donald Sinden . El drama relata la historia de dos parejas – Gardner y Gable y el matrimonio Kelly y Sinden – cuyo encuentro propicia el interés de Kelly por Gable y las consiguientes referencias al adulterio de aquella con su marido.

Para evitar que estas connotaciones implícitas pervirtiesen a la sociedad española, la censura franquista decidió que en el proceso de doblaje (obligatorio) convertirían a Kelly y Sinden en hermanos en lugar de esposos, lo que le confirió al filme un característico y algo surrealista tono incestuoso.

Esta era la censura de entonces, a la que el público de hoy mira y ríe entre dientes como si fuese cosa del “muy ayer”. No obstante, lo cierto es que aunque no de forma tan notable ni irrisoria, la censura sigue estando presente en muchos ámbitos de la sociedad – uno de ellos, el cine.

La censura sigue estando presente en muchos ámbitos de la sociedad – uno de ellos, el cine.

“Lo de ahora, más que censura o prohibiciones, son presiones. Es más sutil, más indirecto, menos oficial pero con el mismo poder y la misma fuerza para influir,” afirma Goizeder Lamariano, Licenciada en Periodismo por la Universidad de Navarra y redactora del Foro Político de Medios y Redes.

Se habla así de una censura comercial e interesada en lo económico que dista de la censura puramente ideológica y política del franquismo. ¿O no?
“La censura, las prohibiciones y las presiones son siempre iguales, tienen la misma consecuencia: atentar contra la libertad de expresión y el derecho a la información. La única diferencia es qué provoca esa censura,” responde Goizeder.

Cómo la dictadura, la censura no cambia con los años, sino que cambia de chaqueta y se camufla tras nuevas pretensiones. El ejemplo perfecto para ilustrar el tipo de censura al que está sometida nuestra sociedad hoy es el caso del documental “La ribera del mar océano”, creado por Miguel Ángel Losada, Julio de Benito y Fernando Blanco.

En 2010 Losada y Benito acudieron ante la Dirección General de Costas para proponer la realización de un documental sobre la destrucción del litoral español. Aprobada la idea y tras un largo proceso administrativo, el equipo profesional de TVE produjo 13 episodios en los que muestran el deterioro ambiental del que el ser humano es culpable.

El documental, que fue encargado por Cristina Narbona en 2006 y financiado con 1.292.874 euros de dinero público, iba viento en popa hasta que llegó el capítulo 12: “Legalidad y conocimiento”

“La corrupción urbanística y todo lo que le rodea tiene una gran responsabilidad en la destrucción de nuestro paisaje litoral, en consecuencia debía de estar presente en el capítulo 12 que se dedica a la legalidad y el conocimiento,” comenta Miguel Ángel Losada, catedrático de Costas por la Universidad de Granada y guionista encargado de la serie, “El problema surge cuando un alto cargo del Ministerio da la orden de que se supriman esas imágenes.”

Dichas imágenes consistían en dos minutos de planos sacados de telediarios y que mostraban varios escándalos urbanísticos, noticia a noticia. Sobre ellas, un locutor narraba los hechos que han llevado a la destrucción de costas a favor de la construcción en masa y se pregunta los “cómos” y “por qués” de estos abusos por parte de los poderes públicos.

Miguel Ángel Losada: “eran imágenes necesarias para dar una visión global de la evolución de la costa y el paisaje litoral español en los últimos 50 años”

Esto no gustó en el ministerio, o al secretario General del Mar, Juan Carlos Martín, en particular, ya que entre otras objeciones técnicas ordenó que se eliminasen estos dos minutos; el motivo: los problemas que pudiese tener el litoral respondían a “una mala planificación urbanística” y no a la corrupción.

Por fácil que hubiese sido eliminar las imágenes, Miguel Ángel Losada se negó en rotundo, dispuesto incluso a que la serie no se emitiese.

“El equipo que hacíamos la serie lo habíamos hablado y estuvimos todos de acuerdo que esa realidad no se podía ignorar,” afirma, añadiendo “eran imágenes necesarias para dar una visión global de la evolución de la costa y el paisaje litoral español en los últimos 50 años y, al igual que otros muchos temas, se discutió en el seno del equipo y se acordó incluirlas.”

No sólo eso, sino que además, comenta Losada, los dos directores de la serie Julio de Benito y Fernando Blanco habían fallecido recientemente y hubiese sido desleal echarse atrás con lo acordado.

Tras hacerse pública la censura previa a la que estaba siendo sometido el documental, el público español se alzó en internet y exigió la emisión de las imágenes. Dado que es peor la publicidad por censura que la publicidad por corrupción, el Ministerio acabó cediendo y permitiendo que se expusiera aunque, de castigo y por rebote, lo hizo en la 2 de RTVE y en la franja horaria de la sobremesa  – el equivalente a la muerte televisiva ipso facto.

Por raro que parezca, esto ocurre en 2010 y no en 1939. “Esto”, que es lo propio de una dictadura que no quiere mirarse en el espejo y descubrir lo fea que es.

Goizeder Lamariano: “Cualquier tema que sea políticamente incorrecto es tabú. Cada vez es más difícil hablar abiertamente de inmigración, terrorismo, religión o política”

España no es ajena a los temas tabú. Hoy, treinta y dos años desde el inicio de la democracia, todavía es difícil hablar de temas que toquen opiniones o bolsillos sensibles.

“Cualquier tema que sea políticamente incorrecto es tabú. Cada vez es más difícil hablar abiertamente de inmigración, terrorismo, religión o política,” dice Goizeder, quien al mismo tiempo culpa a los poderes políticos por fomentarlo, pero también a los ciudadanos por permitirlo.

Del mismo modo, Losada lo corrobora: “En España hablar de las cosas sin rodeos, “a directo”, denunciar hechos hiere muchas sensibilidades, sobre todo las de los que se aprovechan y viven de privilegios.”

¿Por qué no se puede hablar de todo si se hace con respeto y cautela? Por que no. O eso dijo la ministra de Cultura Ángeles Sinde cuando exigió, bajo amenaza de no aparecer en el evento, que Álex de la Iglesia no presentase la gala de los Goya el pasado 13 de Febrero.

Nadie desconoce la polémica suscitada por la famosa “Ley Sinde” y los intentos de Alex de la Iglesia por suavizar la situación, pero lo que nadie esperaba es que la política decidiese echar mano a su poder para determinar quién podía o no presentar la gala según le resultase más favorable a título personal.

“Como Álex de la Iglesia no estaba de acuerdo con ella, ella no quería estar cerca de él. Álex de la Iglesia había sido respetuoso y coherente antes de presentar su dimisión. Por el contrario, la ministra Sinde recurrió a todas sus armas políticas y a su poder y se entrometió en un asunto que no era de su competencia,” acusa Goizeder, quien tacha esta actitud de censura y manipulación.

No es menos que la propia “Ley Sinde” ni la pendiente “Ley Mordaza”, puesto que si en la primera se penalizan las páginas web de descargas o relacionadas a ellas, en la segunda se criminaliza la discriminación de cualquier forma de pensamiento u opinión – una idea estupenda en la teoría, pero de connotaciones catastróficas en la práctica. Porque, ¿quién imagina una película donde se culpe al ‘bueno’ de discriminar al ‘malo’ porque éste piensa diferente? ¿Qué tiene de malo producir un film donde se ensalcen los valores del fascismo? Si tan sólo son opiniones…

En dictadura la censura existe porque algunas personas llevan rifles. En democracia existe porque algunas personas la toleran.

Goizeder se lo pregunta también, “Se empieza por cerrar y censurar páginas webs de descarga con la excusa de evitar la piratería, pero ¿quién nos dice que el día de mañana no se cerrarán webs para evitar ataques o críticas al Gobierno?”

¿Quién lo dice? Nadie. Porque todos callan y todos otorgan. En dictadura la censura existe porque algunas personas llevan rifles. En democracia existe porque algunas personas la toleran. El Artículo 20.1 de la Constitución Española ampara y defiende el derecho a la libertad de información y de expresión contra la censura previa y el silencio mediático – el de antes y el de ahora. Si incluso amparado en la Constitución, el público calla, será – como dice Losada – cómplice y responsable.

Responsable de su silenciamiento, responsable del abuso de poder político y responsable de un país donde la gran pantalla prefiera dar lecciones de incesto para cubrir una realidad difícil de ver para el interés de turno.

 

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